domingo, 3 de febrero de 2008

Días señalados

Es una suerte que haya tan poquitos días señalados al año porque a mí se me dan fatal. El problema parecía ser el nivel de las aspiraciones porque si te levantas el día de tu cumple soñando con que vas a cenar con tu príncipe azul y resulta que no conoces a ningún príncipe y menos azul, o pretendes que tu pareja se acuerde del día de vuestro aniversario y tienes la puñetera manía de que tus parejas sean XY, o te levantas el día de Reyes soñando con que te van a traer lo que les has pedido y ya tienes más de 30 años, sabes que los Reyes son los padres y tus convivientes siguen creyendo que todo lo que aparece al lado de sus zapatos ha venido de Oriente… es muy difícil. Pero no, hoy no era así. Ya soy mayor, hoy un poquito más, y he aprendido que no hay que tener expectativas muy altas. Yo solo quería pasar el día de mi cumple tranquila con mis compañeros de piso. Así me aseguraba que nada se estropeara. Pero no. No lo hice bien. Resulta que el mayor tenía otros planes, que no me había comunicado previamente, y el pasar el cumple conmigo le apetecía tanto como a mí pasarlo sin él. Y, como no me gusta que la gente se sienta obligada a pasar su tiempo libre conmigo, tenga los años que tenga, hoy ha ganado él y se ha ido con su hermano a pasar el día con su padre. A celebrar el día de mi cumple. Pero sin mí, un pequeño detalle. Y yo, pues sí, he estado un poquillo fastidiada. Porque una cosa es estar sola y otra que a una le dejen sola. Pero por otra parte estoy contenta: puesta a que se me den mal algunos días yo prefiero sean los señalados, que casi no hay. Es más yo ya hasta el verano no tengo ninguno. Y me estoy planteando recoger firmas para que retiren mi nombre del santoral. A ver si cuela.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como dice mi bicicleta en mi artículo de hoy: “no pienses más, tan sólo siente. Regresa a ti y recoge el equipaje de tu vida. Reúne todas tus experiencias y empieza a vivir como un ser nuevo. Haz esto cada día, a cada instante, y seguro que al fin comprenderás que, pase lo que pase, siempre hay esperanza para ti”.
Ella sabe bastante de estas cosas. ¡Ah! Y feliz cumpleaños.

Anónimo dijo...

Si ya lo digo yo, no hay nada como las expectativas para destrozar cualquier plan. Mi hijo mayor ayer apenas quiso quedarse para cantarle cumpleaños feliz a su padre. En seguida nos abandonó por un amigo. Y es que ya se sabe lo importante que es la amistad. Si por fin necesitas firmas, ya sabes. Y si prefieres mantener el día y convocar amigos a falta de hijos o amantes, también me apunto. Un beso fuerte.

Ana dijo...

Ángel, sólo es un mal día, simplemente fastidia la coincidencia en día señalado. Pero no he perdido ninguna esperanza ni nada por el estilo. Y gracias.

Y Pat, al año que viene no me pillan, directamente quedada de amigos (y lo de los amantes ya veremos). Gracias.

Anónimo dijo...

Hola Ana!! Bueno, aquí me tienes, jeje. Muchas gracias por tu comentario, me hizo mucha ilusión. Me encantó conocerte el otro día en el beers&blog, voy a enlazarte con el mío para así tenerte un poquito más cerca :)
Lo de las expectativas... puff... A veces mis cumpleaños también acaban siendo un desastre... Eso sí, yo también me apunto para la próxima vez si lo celebras, eh? Y bueno, puedes confiar en que si digo que voy, voy.. jejeje. Un beso, Ana! :)

Ana dijo...

Bienvenida María José. Nos pasamos el día destrozando y alcanzando expectativas. Porque hay veces que también se cumplen, y con creces. Mi beers&bloggers fue una señal de lo contrario, las perspectivas para mí no parecían ser muy buenas... pero la realidad las superó. Lo pasé muy bien y me encanta haberte conocido. Te apunto para próximas celebraciones.

Anónimo dijo...

No sé si matarte... quizá podrías haber llamado!!!!!! cuando hablé contigo los planes eran compartidos con tus compis de piso... y ya sabes que yo estaba en casa sin mucha posibilidad de salir...

Ana dijo...

Menchu, eso te pasa por llamar tan pronto. Los planes cambiaron a media mañana. Y sí, hay gente a la que podría haber llamado, nadie con tanta seguridad de que estuviera en casa como tú, eso sí, pero llegados a ese punto me apetecía estar un rato sola. Un beso.