Mostrando entradas con la etiqueta juzgar jueces pocoyó gormitis elementos subversivos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juzgar jueces pocoyó gormitis elementos subversivos. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de junio de 2008

Elementos subversivos

AXXXXXXXX (4 años, 4 meses, 1 día):
DELITO: causar desperfectos en el mobiliario.
CONDENA: incomunicación en celda de castigo (con la puerta abierta, eso sí).

MXXXXX (5 años, 6 meses):
DELITO: poner continuamente en duda la autoridad de la alcaidesa de su establecimiento.
CONDENA: una semana sin salir al patio con el resto de los compañeros.

PXXXX (2 años, 6 meses,1 día):
DELITO: escupir día tras día la comida que se le sirve.
CONDENA: dos semanas sin ver televisión (ni siquiera a Pocoyó).

EXXXXX (4 años, 6 meses):
DELITO: agredir a sus profesores en los talleres ocupacionales.
CONDENA: en la salida a los talleres llevará custodia personal y permanente (es decir: no podrá soltarse de la mano).

NXXX (3 años, 3 meses, 1 día):
DELITO: escapar del control de sus custodios para volver al lugar de sus talleres ocupacionales.
CONDENA: una semana sin postre.

MXXXXX (6 años, 4 meses, 2 días):
DELITO: continuas amenazas de escapar si no se cumplen sus exigencias.
CONDENA: interrupción de su asignación económica semanal (se acabaron los gormitis).

LXXXX (5 años, 9 meses):
DELITO: escándalo público (gritos, llantos y pataleos extremos) para impedir a la jefa de su establecimiento el abandono del servicio unos minutos antes de lo habitual (mamá no quiero que salgas con tus amigas).
CONDENA: … esta vez no hubo condena, este elemento subversivo pudo apuntarse una victoria.

Las autoridades competentes han iniciado discretas (o más bien secretas) conversaciones para intentar aliarse y montar un frente común.

Los elementos subversivos deben permanecer aislados para impedir su asociación y el establecimiento de medidas de presión más fuertes en contra de la autoridad competente.

Se ha observado que los elementos subversivos no suelen desarrollar sentimientos de culpabilidad, a pesar de las condenas.

Es más, se han detectado casos en los que es la autoridad competente (mayoritariamente femenina sin necesidad de cuotas) quien se siente culpable al imponer esas condenas.

Que por algo será que a los jueces de verdad no les dejan juzgar a sus parientes, digo yo.