Mostrando entradas con la etiqueta lluvia noche húmeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lluvia noche húmeda. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de junio de 2008

Llovía

Era una noche húmeda de invierno, de esas que hacen que el frío te cale hasta los huesos y de nada sirva haberte forrado de ropa. Salí a dar una vuelta. Nunca lo hago, ni siquiera en verano. Cuando vuelvo del trabajo estoy tan cansada que me pongo el pijama, enciendo la tele y dormito en el sofá durante un rato. Me levanto a prepararme la cena, me la como, recojo la cocina y otra vez al sofá, a ver la serie que me toque. Muchos días me quedo dormida en el sofá. Otros me levanto cuando la serie acaba y me voy a la cama. Hasta el día siguiente.
Me había levantado a las ocho, como siempre, me había duchado y vestido con la ropa que dejé planchada el día anterior. De desayuno un café bebido, solo, sin azúcar. La puerta bien cerrada con llave antes de llamar al ascensor. Varios vecinos en él. Buenos días. Buenos días. Hasta luego. Hasta luego. Había bajado al garaje, montado en el coche y me había ido a mi oficina. Atasco en las calles. Una hora en el coche. Como siempre.
En mi despacho todo estaba como yo lo había dejado el día anterior. Al poco de sentarme llegó Isabel, mi secretaria. Con la agenda del día: reunión de cierre a primera hora, comida con mis jefes y tarde de peleas con el comité. Un día normal.
A las ocho terminé. Bajé al garaje, monté en mi coche y me marché a casa. Llovía. Dos glorietas antes de llegar, un taxista estuvo a punto de embestirme. Yo lo esquivé sin problemas pero, no sé por qué, empecé a llorar. Al principio eran dos lágrimas sueltas, luego ya tuve que detenerme, el llanto y la lluvia no me dejaban ver. Lloré, lloré y lloré. Sin poder parar. Cuando terminé puse el coche en marcha y me dirigí a casa. Dejé el coche en el garaje, recogí el correo, subí y lo primero que hice fue darme una ducha calentita. Después me vestí, no el pijama, ropa de calle. Me sequé el pelo y volví a salir. Sin pasar por el garaje, directa a la calle. A dar una vuelta. Nada más. Llovía. Sí. Un montón.