Se despierta mirándolo.
A veces cree que vive por él. Otras, tan sólo, que sin él ya no viviría. Es su vida.
Pero en la negra noche le aprisionan sus llantos, y vuelve a vivir el día en que supo de él. Y el dolor vuelve, y todo se le vuelve negro, como la noche. Y entonces siente que él, también, es su muerte.
Antes de cerrar los ojos lo mira sin falta dormir en su cuna, mientras lo mece un ratito, y entonces se le escapa un susurro: te quiero. Y al decirlo un recuerdo le quiebra el alma.
A veces cree que vive por él. Otras, tan sólo, que sin él ya no viviría. Es su vida.
Pero en la negra noche le aprisionan sus llantos, y vuelve a vivir el día en que supo de él. Y el dolor vuelve, y todo se le vuelve negro, como la noche. Y entonces siente que él, también, es su muerte.
Antes de cerrar los ojos lo mira sin falta dormir en su cuna, mientras lo mece un ratito, y entonces se le escapa un susurro: te quiero. Y al decirlo un recuerdo le quiebra el alma.

