Como cada día ella vistió pijama al acostarse. Sin embargo, al alba, amaneció desnuda. Dio media vuelta y quiso abrazarlo, pero no estaba. Nunca había estado. Cerró los ojos, se abrazó a la almohada, y volvió a soñar. Con él. Desnuda. Y, mira por dónde, él… se lo perdió.
lunes, 14 de abril de 2008
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1 comentario:
Peor para él. Y mira que me suena.Corto y conciso. Las oportunidades no estan para dejarlas pasar . Un beso Ana ...
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