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viernes, 12 de diciembre de 2008

Espíritu navideño

Para esta semana me tocaba escribir un post pre-navideño. Sí. Me tocaba. Lo había decidido yo. Así que estoy desde el lunes esperando que me aflore el espíritu, pacientemente. No creáis que lo he dejado sólo a que viniera sin más, no, yo me he esforzado: me he paseado por las calles con un frío espantoso, he mirado fijamente las lucecitas, he ido incluso a ver Cortylandia sin los niños (que eso roza el masoquismo), he comprado lotería de Navidad, hemos puesto el Belén en casa, he visto un par de veces el anuncio de Freixenet, otras tres o cuatro el “vuelveacasavuelve”, estoy preparando los disfraces para los niños… pero nada, no hay manera, no me aflora. Y se me va la semana, así, a lo tonto, sin escribir.

Por eso escribo hoy, para pedir disculpas a los lectores asiduos. Disculpas por no haberles ofrecido entretenimiento esta semana. Lo siento, pero es que no he sido capaz.

Por otra parte también debéis ser conscientes de la suerte que hemos tenido todos. Porque yo, si hubiera conseguido escribir algo esta semana, hubiera sido un texto de esos blanditos, amables, casi cursis, de esos de llorar, que en este mes se perdona todo, y yo cuando escribo de llorar… pues lloro, por acompañar al texto. Y no me apetece mucho. Además, ahora en cuanto a vosotros lectores, para leer un post de esos y quedarse contento hay que tener mucho espíritu navideño, pero mucho, mucho, que si no son un tostón infumable. Así que, mira, yo me habré ahorrado el post de esta semana pero vosotros… vosotros no habéis tenido que tragároslo. Todos salimos ganando. Vaya suerte que tenemos.